Nuestra historia
Wind-reach nació de una frustración compartida. Éramos guías que trabajaban para operadores turísticos grandes, llevando grupos numerosos a los mismos lugares de siempre, siguiendo itinerarios diseñados en oficinas de Santiago por personas que nunca habían caminado un sendero patagónico.
En 2018, decidimos hacer las cosas de otra manera. Tres de nosotros dejamos nuestros empleos estables para crear una empresa diferente: una que priorizara la autenticidad sobre la eficiencia, la profundidad sobre la cantidad, y el beneficio local sobre la maximización de ganancias.
Conocemos cada refugio de montaña, cada familia que recibe viajeros, cada sendero que vale la pena recorrer.
Hoy somos un equipo de siete personas, todas nacidas o criadas en la Región de Aysén. Esta no es una decisión de marketing: simplemente creemos que nadie puede mostrar un territorio mejor que quienes lo habitan, lo cuidan y lo aman.